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Buenas noches mamá

sábado, 31 de octubre de 2009 Leave a Comment


Bueno, otro día largo. Mi madre se ha acostado a las 21hrs. Estaba agotada. Esta tarde, como de costumbre ha estado tremendamente inquieta: preguntando cuándo nos íbamos a casa, buscando a mi padre y llamándose a sí misma.

Sobre las 20 horas suele iniciar un descenso en su actividad. Su cerebro está cansado de tanto esfuerzo mental y estimulación. Y poco a poco acostumbra a irse relajando hasta que las obsesiones y alucinaciones desaparecen y se queda sentada viendo la televisión conmigo como si fuera un pajarito.

Entre las 20.30 y las 21 cenamos. Yo preparo la comida mientras le hago ayudarme poniendo la mesa. para que se sienta útil y partícipe.  Después nos sentamos un rato a ver cualquier cosa en televisión que sea suave y ligera. Y como muy tarde a las 22 horas la tengo acostada.

Cada noche tenemos la misma rutina. Le doy las pastillas. Le cambio el parche de Prometax. Preparo las pastillas del día siguiente. Le hago ponerse el pijama mientras apago luces. Regulo la calefacción. Cierro ventanas y puertas. Y recojo la cocina. Después ya me puedo desestresar y emplear cuatro horas a hacer mis cosas sin preocuparme de mi madre o su enfermedad. Aunque entro a verla de vez en cuando para asegurarme de que sigue dormida. Las pastillas de la noche y el cansancio del día hacen que ella logre dormir unas diez horas de un tirón. No sé lo mucho que eso va a durar. Tengo entendido que a finales de este nivel en el que está comienzan con cambios en la rutina del sueño y a sufrir de insomnio por las noches.

Ayer entré a verla y me senté en la cama junto a la suya, a la luz de una lucecita que le dejo encendida para que no se desconcierte y se caiga si se levanta de madrugada. La estuve observando dormir durante un buen rato. Pensé en lo rápido que han cambiado los papeles entre nosotros. En lo mucho que sigo echando de menos a mi padre. En lo cuesta arriba que en ocasiones esta misión se me hace. Y en lo frágil que veo a mi madre. Pasado un rato me levanté. La tapé con otra manta. Y me retiré a mi habitación. Como he hecho ahora.

Veremos mañana lo que trae el día. Los viernes siempre se me hacen muy lentos y representan el anticipo del fin de semana. En fín, es lo que toca.